sábado, 17 de junio de 2017

BALERDI UNA NOCTURNA

El coche recorrió rápidamente la distancia que los separaba desde Gainza, hasta Azkárate, y aún subió un trozo por pista.  
Las vacas se acercaron curiosas a ver quien eran esos seres que a últimas horas de la tarde se acercaban a verlas, olfatearon los diversos aromas .....y pasaron de ellos después de mirar fijamente un rato.






Ellos, cambiaron los zapatos de calle, por pesadas y duras botas de montaña, sus pantalones de tergál perfectamente planchados, por unas mallas , y sus camisas de cocodrilo, por las camisetas del Antsoaingo Mendi Eskola .
Comprobaron sus botellas de agua, y encendiéndose un pitillo, comenzaron a subir la empinada cuesta.
Les faltaba aire en los pulmones en estos primeros pasos, y poco a poco cayeron las colillas en los recogedores, y pillaron un buen paso.
La noche abrazó sus pasos en medio del bosque, y los frontales lanzaron luz, en medio de la noche, como espadas láser, y gracias a ellos, consiguieron perderse entre la niebla. Niebla que los envolvía, con una humedad muy húmeda...de esa que moja el suelo, una niebla cálida, que los obligaba a sudar y transpirar, y les arrancaba la humedad de sus cuerpos, añadiéndola a la humedad ambiente, y formando una humedad que humedecía mucho, pero mucho mucho el círculo de luz del frontal, impidiendo la visión a unos pocos metros.
El camino que sube desde Azcárate, era nuevo para ellos, y no fue precisamente un pasillo enmoquetado. El camino se empinó de repente, y entre la humedad, la calor, y el empinamiento......no se en que jardín me estoy metiendo. 



En un ramal que salía de la pista, cogimos un camino que nos sacó a un claro del bosque.  Un claro por que debido a la luna llena, intuimos la ausencia de arboles, y un cartel marca hacia Irumugarrieta. 
- Este camino nos llevará hacia donde queremos -..... fueron las proféticas palabras....y decidimos seguirlo.
El camino sube como un tiro, buscando las alturas, y en el dejamos parte del resuello. Pero es lo bueno que tiene andar de noche, que al no tener referencias visuales, y tal y como estaba la niebla, el frontal no servía de mucho, así que tiramos para arriba sin darnos cuenta del desnivel que nos estábamos metiendo. Hicimos un par de paradas, para contemplar las ranas que habían salido de caza...., estamos en sábado a la noche....hasta que la visión con el haz de luz, se hizo normal. Salimos por encima de la niebla. 
Apagamos los frontales, y disfrutamos de la iluminación natural de la luna, pero volvimos a encenderlos ya que estábamos en zona karstika, y no era momento de andarse con chorradas.




La silueta de Balerdi ?? se recortaba negra , muy negra, con la luna al fondo, y dirigimos nuestros pasos hacia la cima que veíamos. Peeeero........esta cima no es Balerdi.  Es Artubi.  Unos metros mas atrás y mas bajo que nuestro objetivo de hoy.  Al abrir nuestro campo visual desde la cima, casi nos dan unos infartos, por lo lejos que creímos que estábamos de nuestro objetivo, pero no, estábamos en el buen camino, pero desorientados.  Bajamos unos metros y volvimos a remontar, hasta encontrar el buen camino, y enseguida llegamos a Balerdi.  No seguimos la arista hasta el final, nos quedamos justo delante del paso ese raro, donde hay que bordear una piedra, y el patio se pone chulo, ya que la humedad lo calaba todo, y no nos apeteció.  Disfrutamos mucho de las vistas que nos proporcionó la luna, del silencio tan solo roto por los cencerros de las ovejas, de la suave brisa que nos refrescó después de la sudada....y del placer de una frugal cena y unos tragos de agua.
El ambiente era mágico en el momento que el reloj nos cambiaba de día, estábamos en aquella cumbre, muy modesta, pero a la vez muy satisfactoria.