lunes, 19 de enero de 2015

EL PURO - RIGLOS



Ya habia estado en su cima hace algunos años, pero  es de esas escaladas, que merece la pena repetir.  Parece pequeño, al lado del Pisón, pero creo que no desmerece. Son ciento ochenta metros de piedras apiladas, y en sus últimos sesenta metros, es donde sientes que estas en riglos, donde sientes el vacio a tu alrededor. Mi hermano de cuerda, es Roberto... el novato... el que alucina en cada escalada... el que en poco mas de un año, ha dado un gran salto hacia arriba ... el que la primera vez que va a escalar a riglos, se va a casa con el puro en el bolsillo... el que rompe las costuras de la ropa, por que se hincha de orgullo y satisfacción.....
Hace frio, unos cuatro grados, cuando comenzamos a trepar. Ademas del vientecillo.......


No siento los dedos de las manos, ni los dedos de los pies, intento calentármelos a cada movimiento, pero hay veces que no se si me agarro, no se si piso, roca, o mierda. Con cierta incertidumbre, los pasos van quedando atrás, y ganamos altura.  Dos largos de V+ que nos dejan a la altura del cable, a la entrada de  la cueva, antes de subir por la chimenea, y adentrarnos en una zona, más lóbrega, y  oscura .



El viento frio, parece que se quiere calmar un poco, y el sol, asoma por el corte que separa al puro del pisón, pero no nos llega todavía.


Ya se ve el bloque empotrado, y el sol entrando por esta magnífica ventana natural. Salimos de entre las sombras, a la luz, y el viento nos ha vuelto a encontrar. Estaba dando vueltas buscándonos.



Aqui empiezas a sentir el vacío a tu espalda. A sentirte desprotegido, a afinar los pasos. De repente, la mano arranca un agarre...te vences hacia atras, pero los piés y otra mano te sujetan, y la piedra, se pierde en el aire, despues de pasar a saludar el hombro de quien te asegura, y gritas hacia abajo ¡¡piedraaaaaa!!!!, deseando que alguien te oiga y se aparte de su camino.


Ves el pueblo entre tus pies cuando miras hacia abajo.
Ultimo paso duro, que cada cual lo pase como pueda, y la roca va desapareciendo de tu vista, para encontrar un hermoso paisaje, a vista de pájaro, donde el resguardo del viento ya no existe, y al ponerte de pié en tan pequeña cima,  es donde notas sus embestidas.  La sensación de estar aqui arriba, es tan reconfortante, por el esfuerzo realizado y recompensado, que casi todo lo demás no importa. La cabeza se vacia de malos rollos, y no quieres más que tu compañero, comparta contigo este momento tan emocionante.



Ahora queda la otra mitad de la escalada. Toca bajar. El viento no nos lo va a poner facil. Como si quisiera arrancarnos las cuerdas, llevárselas lejos, enredarlas por la roca..... Iniciamos los rápeles, y bajamos por donde hemos venido, para estar un rato protegidos. En poco mas de una hora.....tocamos suelo