domingo, 3 de noviembre de 2013

RIGLOS


Los mallos de Riglos...el reino de la verticalidad, el vacío a tus pies...paraíso de los bolos...donde nada es pequeño...solamente tu.
Con las ganas intactas,quiero aventurarme en este lugar vertical, donde duele el cuello, intentando ver sus finales. La vista se alegra ante este espectáculo de la naturaleza, y el cuerpo se siente oprimido por tan alta grandeza. No es difícil convencer a mi hermano de cuerda. queremos introducirnos en la gran chimenea....la Pany-Haus. Una vía abierta el 28 de junio de 1946.


-... Tendremos el frente cubierto, y el vacío a la espalda mientras los lados se nos quedan protegidos...-
Hoy, como siempre, el pueblo de Riglos, es un hervidero de gente. El tintineo de mosquetones, es continuo, el trasiego de escaladores, afanándose en ordenar materiales, y vestirse para la actividad, las calles a la carrera, para que no se nos adelanten esos, que van a nuestra vía....
Elegimos este itinerario, por que al parecer se frecuenta poco. Con las reseñas calientes en el bolsillo, salimos al fresco de la mañana, y a los pocos pasos, nos sobra casi toda la ropa. Hace calor este inicio de noviembre...
Buscamos la entrada, y según el papel, es aquí. Un V.   - Bah...es un quintillo, es fácil....El paso, aprieta lo suyo, y no le encontramos explicación.


Nos hace sudar, mas de la cuenta, y salimos en vertical. La chimenea es evidente, y hacia una higuera que crece en su interior, nos dirigimos. Una reunión intermedia, y contentos por que ya esta superado el primer largo. Después del susto inicial, parece que la cosa pinta mejor.unos pasos fáciles, nos llevan por terrazas, pero algo me pita en el oído. No encuentro ninguna chapa...y se supone que la vía esta equipada.
Sufro por la larga travesía, ya que no puedo asegurarla,me siento tranquilo, pero mi segundo, no sabe por donde voy.
Por fin me meto en la chimenea, sin encontrar seguros, asciendo con cuidado, aunque es fácil, pero estoy completamente desprotegido, y si tropiezo, aparezco en la fuente del pueblo.
Llamo a mi compañero, y asciende hasta mi encuentro, también con la mosca detrás de la oreja.
A la izquierda de donde estamos, seguimos sin ver chapas, pero a la derecha, vemos dos bien relucientes.
Camino encontrado, - ¡¡¡ Allá vamossssss !!!!!-.


No hay manera de subir este pequeño muro que nos cierra el paso. Intentamos por su derecha, por su izquierda, primero uno, y después el otro, con estribos, sin estribos, todo lo que agarramos, es pequeño, o patina, o se deshace entre nuestros dedos.


Es difícil tomar una determinación, pero solamente nos queda una, bajarse.
Llevamos dos horas, para apenas haber subido sesenta metros. Las cuerdas, llegan al suelo.
De nuevo consultamos el libro de reseñas, y nos damos cuenta del error. Nos hemos empecinado en intentar subir, por un 6c+, muy lejos de nuestro grado, y por supuesto, nos confundimos de itinerario.
Decidimos irnos a comer, para tragar el orgullo y el error.